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                                                                                                                                                                                                                                                                                                                            A María.

¿Cuántas veces se han lavado las manos en el día de hoy?

¿Nos fastidia guardar la distancia de seguridad de metro y medio?

¿Estamos hartos de permanecer en nuestras casas?

¿Nos desagrada hacer cola para entrar en el supermercado y ponernos guantes de protección para coger alimentos?

Imaginemos que sólo tuviéramos un grifo de agua para 1.300 personas.

Piensen que tenemos que acceder a un baño, que cada hora es visitado por entre 150 o 350 personas.

Coronavirus en los campos de refugiados.

Campos de refugiados en Europa.

Esos son los recursos (un grifo de agua y un baño) que tienen en el campo de refugiados de Moria, el más grande de Europa, sito en Lesbos (Grecia), y que recibe ciudadanos de Afganistán, Siria, Congo e Irak, que vienen de la costa turca, que acoge en la actualidad a 20.000 personas, según datos confirmados en fecha 17 de Marzo (si clickas aquí, te harás una idea de lo que es Moria).

Hasta el día de hoy, sólo se han confirmado tres positivos de covid-19 en Lesbos, y ninguno de ellos en Moria. Desde el inicio de la crisis, las organizaciones humanitarias y médicas han alertado de las consecuencias que tendría la expansión del virus en los campos de refugiados en Grecia, hasta el punto de que, a pesar de lo que llevamos vivido estos últimos cinco años, la consideran, de producirse, como la peor crisis humanitaria de Europa.

En el campo de Moria, no hay apenas jabón disponible. Familias de cinco o seis miembros tienen que dormir en espacios de tres metros cuadrados, por lo que las medidas recomendadas para frenar el coronavirus (frecuente lavado de manos y distanciamiento social con un espacio de seguridad de un metro y medio) son imposibles de llevar a cabo.

Sin embargo, los campos no han sido evacuados, y no se ha dado una solución a los miles de personas que residen en ellos. El estado griego ha adoptado una única medida: el aislamiento de los campos.

En Bosnia Herzegovina, las autoridades locales del Cantón de Una-Sana, han ordenado el traslado forzoso de miles de personas migrantes que viven en la zona, para confinarlas en un campamento de tiendas en Lipa, de tal manera que se ha restringido de manera absoluta sus derechos, poniéndolos en peligro. La misma situación se viven en las  ciudades de Bilhac  (en su demarcación están el campo de Vuckaj  -ya cerrado-,  el campo Bira y el campo Borici),  y Velika Kladusa, desde donde miles de ciudadanos intentan cruzar la frontera con Croacia, prácticamente la única alternativa en la ruta de los Balcanes hacia occidente, tras el cierre de la frontera por parte de Serbia y Hungría.

Para conocer la situación de los refugiados en Bosnia clicka aquí

Campos de refugiados en Oriente próximo.

En Idlib, en el norte de Siria, tras nueve años de conflicto armado, cerca de un millón de personas viven en campamentos masificados (podrás obtener información sobre Idlib si clickas aquí).

Los dos millones de palestinos de Gaza solo tienen 60 camas de cuidados intensivos. El bloqueo israelí, no permite la importación de productos y equipos necesarios para detener la pandemia, y ha devastado el sistema sanitario en la franja, ya que en Palestina en general, sólo hay 1,2 camas de hospital para cada mil personas (Alemania tiene 8,3 camas para cada mil personas). En Gaza no se ha detectado aún ningún caso de contagio, si en Cisjordania, donde se ha detectado ya un fallecimiento.y 36 casos en Belén (datos del 25 de Marzo).

Información sobre los campos de refugiados de Cisjordania la encontrarás aquí Si deseas información sobre los campos de refugiados de Gaza la encontrarás aqui.

Campos de refugiados en  Asia

En Cox’s Bazar (Bangladesh), el asentamiento de refugiados más grande del mundo,  (allí se asientan los refugiados rohingya que escaparon del régimen de Myanmar) no hay sistemas para de sistemas para detectar ni valorar el coronavirus. Allí se detectó el primer caso oficial de covid-19 la última semana de Marzo, y en la zona de Mumbai (este de la India) ya son cuatro los positivos detectados.

Podrás obtener más información sobre el campo de refugiados de  Cox’s Bazar  aquí).

Los campos de alojamiento de trabajadores de la construcción, hostelería y servicio doméstico en la zona industrial de Quatar (Doha), están absolutamente saturados, y la falta de suministro adecuado de agua y saneamiento implica necesariamente que los trabajadores no pueden protegerse del virus. Hablamos de trabajadores que construyen las infraestructuras para la copa mundial de fútbol de 2022.

Campos de refugiados en África

En el África subsahariana (Kenia, Etiopía, Yemen, Camerún, Chad, Sudán y Uganda) se alberga más de una cuarta parte de la población refugiada del planeta. De hecho, los campos de refugiados más grandes del mundo (además del de Cox’s Bazar) se encuentran en Kenia, Etiopia, Tanzania y Sudán del Sur.

Ya se están confirmando casos de coronavirus en casi todos los países del continente africano, por lo que, el covid-19,se constituye como un grave riesgo para las personas refugiadas como para las comunidades de acogida. Es la zona del planeta con menor número de profesionales de la Salud (África tiene dos médicos por cada 10.000 habitantes, frente a los 16 por cada 10.000 de Asia Oriental y el Pacífico). Sus sistemas de salud no tienen capacidad para asumir esta nueva crisis y además seguir atendiendo el tratamiento de enfermedades mortales y graves problemas conocidos por todos como la desnutrición.

Si quieres más información sobre los campos de refugiados africanos clicka aquí.

Coronavirus y Derechos humanos.

En 34 países de los 160 afectados por el covid-19  hay población refugiada, y mäs del 80% de personas refugiadas viven en países de ingresos medios o bajos, con sistemas de salud débiles y sin capacidad para hacer frente al virus, sin acceso a agua potable o saneamiento. Pues bien, si la OMS ha declarado el brote de coronavirus una emergencia de salud pública internacional, es preciso una atención directa sobre los problemas que presenta un campo de refugiados. Hablamos de personas que han pasado semanas huyendo de su lugar de origen y que se encuentran en un estado de salud frágil, sin un sistema inmune debidamente preparado como el nuestro.

El problema del coronavirus, no sólo es especialmente grave para los asentamientos de refugiados. Cientos de personas siguen huyendo de la guerra civil en Libia, desde cuyas costas cientos de personas siguen arriesgando sus vidas para cruzar el Mediterráneo y llegar a Europa. Sin embargo, a día de hoy los barcos de rescate de las organizaciones civiles, permanecen amarrados a sus puertos al no tener permiso para seguir con sus actividades de salvamento. Por no hablar de otros conflictos armados, que ya nadie recuerda (Somalia, Sudán del Sur, Siria, Yemen, República Democrática del Congo, Afganistán, Kurdistán, Birmania y tantas otras…)

Qué conclusión podemos obtener de ello?. Para mí una muy sencilla y clara: las medidas de prevención y aislamiento propuestas están diseñadas desde una posición de privilegio, y, por tanto, pueden crear nuevas formas de exclusión. Obviamente no quiero decir que no se apliquen en los lugares en los que es posible, pero si es preciso ser conscientes de que no se van a llevar a cabo en todos los territorios, y que es necesario pensar y actuar en y sobre ellos.

En un momento en el que hay más personas desplazadas que nunca, el coronavirus evidencia como los sistemas de prevención fallan a los más vulnerables. Sin embargo, la pandemia es de carácter global, sin que (al menos desde mi punto de vista) la respuesta que ha dado la comunidad internacional sea global. La comunidad internacional debe avanzar para ofrecer asistencia médica, kits de pruebas rápida para detectar positivos, compartir datos y proporcionar fondos necesarios para actuar.

El respeto a los derechos humanos no es un lujo que sólo deba darse una vez que se haya minimizado la amenaza para la salud pública en occidente, sino que debe situarse, dentro de los planes globales que se establezcan para combatir el covid-19, de tal manera que la salvaguarda del derecho a la salud (artículos 22, y 25 de la Declaración Universal de Derechos Humanos) debe obligar a todos los estados a que los bienes, las instalaciones y los servicios de atención médica, deben estar disponibles en cantidad suficiente para todas las personas, y en especial para los sectores más vulnerables o marginados de la población mundial, que deben tener acceso a ellos sin discriminación.

Lavémonos las manos todas las veces que sea necesario. Pero, seamos conscientes de que nosotros podemos hacerlo, y no desperdiciemos el agua. Por favor.

La presente entrada ha sido confeccionado gracias al material aportado y publicado por:

AMNISTIA INTERNACIONAL. UNHCR ACNUR.  SAVE DE CHILDREN. MÉDICOS SIN FRONTERAS. INTERMÓN – OXFAM. UNICEF

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