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Todos los días, durante las veinticuatro horas, y en cualquier partido judicial del país, un abogado estará a disposición del ciudadano que haya sido objeto de detención por parte de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado. Nuestra misión (y digo nuestra porque yo también formo parte de este turno) es asistir al ciudadano durante su detención para que se respeten sus derechos, y asesorarle para una correcta defensa. Este es el turno más común aunque existen otros, como el de asistencia a víctimas de violencia de género, asistencia a juicios rápidos, etc…

En un día normal de guardia, durante las 24 horas podemos hacer entre cinco y ocho asistencias. Esas cifras entran dentro de lo habitual de una jornada de trabajo en el turno.

El viernes de la pasada semana, estuve de guardia, y realicé una única asistencia a una persona acusada de la presunta comisión de un delito de violencia de género.

A falta de estadísticas oficiales, parece ser que la situación que vivimos de confinamiento ha hecho caer la delincuencia un 50% (hablo de datos globales, aportados por el director adjunto operativo de la guardia civil, el pasado día 20 de Marzo).

La declaración del estado de alarma ha influido en las tasas de delincuencia.  Han descendido los hurtos o robos, probablemente por la situación que vivimos en la que las calles se ven vacías y se ha reforzado las patrullas policiales, con lo que el delincuente acrecienta su temor a ser sorprendido. El hecho de que los ciudadanos guardemos distancias de seguridad, y seamos por lo general más precavidos, y la ausencia de turistas,  influye en esta tendencia. También el hecho de permanecer tantas horas en nuestras casas, y el  cierre de fronteras, que afecta a organizaciones criminales de carácter internacional.

El incremento de la ciberdelincuencia

Si se ha detectado un incremento notable de esta modalidad delictiva, y es que mientras el país teletrabaja, los delincuentes informáticos no dejan de actuar. El hecho de que estemos más tiempo ante el ordenador les facilita su actividad.

¿Cómo lo hacen?

Básicamente de dos maneras:

1.- Introduciendo un en nuestro ordenador un tipo de software que tiene como objetivo dañar la información que tenemos en nuestro equipo. Se conoce como el phishing. Los ciberdelincuentes lo hacen de varias maneras, pero la más común es mediante el envío de correos electrónicos, en los que el delincuente se hace pasar por un remitente de confianza, y aprovecha la crisis sanitaria (como acontecimiento global que es) para extenderse.

De hecho, se han detectado envíos masivos de correos fraudulentos que, aparentemente ofrecían recomendaciones para actuar con ocasión del coronavirus, o de campañas de venta de mascarillas.

De esta manera el delincuente  consigue datos personales de gran valor en el mercado negro, o incluso datos bancarios si consiguen que el usuario los facilite.

2.- Remitiendo al usuario un correo que contiene un enlace el cual, al ser clickado realiza una descarga, inutiliza el ordenador y bloquea la información que tiene el usuario. Para recuperarlo, exigen un rescate económico, que la víctima se ve obligada a pagar en función de la importancia de la información que tiene en su equipo.

Para protegerse de manera adecuada de estos ataques es necesario:

  • Utilizar contraseñas seguras.
  • Conocer las medidas de protección.
  • Recordar que los organismos oficiales no piden datos a los usuarios por e-mail.
  • No hacer caso a remitentes desconocidos.
  • Tener filtros “anti spam”.
  • Acudir a plataformas (markets) oficiales.
  • No propagar información cuando se sospecha de que un mensaje contiene noticias falsas (fakes).

Estafas adaptadas al coronavirus

La desinformación y los bulos sobre la enfermedad, ha provocado que algunos grupos de personas adaptaran la estrategia para estafar a los tiempos actuales.

Se ha detectado a un grupo de estafadores que actuaban sobre personas en sus  propios domicilios (personas solas, de edad avanzada) a los que acudían en nombre de Cruz Roja Española para hacer tests del coronavirus a cambio de un dinero.

Otros grupos han comparecido en domicilios ofertando a sus moradores (generalmente personas mayores o ancianos) la desinfección de sus hogares a cambio de una cantidad económica.

Se ha incrementado  la venta fraudulenta a través de la red de objetos de uso habitual estos días (guantes, geles, mascarillas, etc..) a precios muy competitivos. para el consumidor. Una vez abonado el precio, el producto nunca es servido por el aparente proveedor.

Por tanto, y sin perjuicio de que los niveles de delincuencia parece ser que han disminuido en general, no debemos  relajar nunca la atención ante situaciones aparentemente extrañas, por ser poco comunes o simplemente sospechosas. Cualquier situación es buena para que afloren nuevos comportamientos delictivos; y el momento actual, en el que estamos enfocados a los problemas actuales que genera la enfermedad, somos potenciales víctimas de quienes  viven transgrediendo el orden social.

 

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